Mueres a la deriva casi todos los días, el cielo del libro parece desaparecer a la sombra de esos pájaros que se arriman, un millón de alas negras destinan la fuerza para otras siembras; desde arriba los pasos se ven suaves, los edificios son agujas salvajes, el viento se corta, la virgen sigue estando con sus manos abiertas ante cualquier gota que la limpie, la mime, la toque;  ante cualquier aire que la arrulle y la envuelva desde la cima en donde reza todos los días mientras toce humo viejo y hollín negro.

Yo nunca he volado por encima de su cabeza, pero me la imagino con su manto de yeso mientras decide el curso de las horas, los minutos en ella deben ser caminos divinos que nadie ha recorrido, sus ojos talvez cerrados adivinan el destino de los hombres, sus manos abiertas abrazan las alturas sin color a la que la condenaron hace ya quien sabe cuanto tiempo. Siempre la veo desde mi pequeñez redundante de pasajero en vilo. Me pregunto a quien le cantara en las noches perfectas, a quien le susurra en esos momentos eternos. Me encantaría abrazarme a ella cuando ya no la veo, y entonces ahí comprendo lo imposible de su figura de piedra, la tranquilidad espantosa con la que hace sus juegos, parece una brújula colgada del techo, mientras flota quizá sobre una nube pequeña  que la sostiene entera… la veo desde la duda quieta mientras ella por encima de mi cuenta historias de tierras secas, a veces la oigo cantar haciendo huequitos en el bloque de estrépitos, sus campanas me aturden sin esfuerzo y creo ver la luz blanca que rompe el cielo allá en la forma oblicua que carga con su belleza.

*Escribo el viaje al que me lleva cada vez, cuando la miro descansar sobre todo lo que no importa. Me reparo siempre de la experiencia cortada y el todo en que la envuelvo.

Me monte en un bus grande como una ballena en el mar, adentro todo era un cielo azul y un camino de árboles que se cortan a cada mano alzada desde afuera, un túnel inmenso de luces se fue descubriendo con las líneas de la calle ¡Ese bus grande! Era el mundo entero. Así, sin más que dos veintenas de sillas rojas y un corredor viejo por donde caminan sin remordimientos los locos y los cuerdos. Al frente las cosas se parten en dos, la izquierda y la derecha, adentro también, el lado del sol y la tierra de la sombra que es entonces una sola para la noche.
Ese viaje no termina nunca, las ruedas van en marcha sobre la calle, es ella la que hace el encuentro y pasa el mundo vestido por láminas de latas, corriendo, masticando, rugiendo como un león viejo encerrado en la caja de adelante, encerrado en la ventana de atrás. Adelante un sujeto tranquilo hace la maniobra perfecta de llevar el mundo de paseo entre las estrellas, dos ruedas, una palanca y el espejo viejo lo acompañan en su infinita tristeza, mientras lo veo desde mi puesto. Miro al frente por debajo del marco ¡Ese es el mundo! La señora de al lado y ese tipo con los ojos adentro, mis manos tan limpias, mis pies tan secos y estas ansias necias de hedonismo que no encuentro. No te encuentro.

Sales a respirar los segundos en miles de susurros sin destinatario,abres la puerta de la calle y entonces ya todo es oscuridad.Bebes del agua sagrada que se cuela por los cabellos de la gente.

La sal y el cristal son cuentos de otra época,

ese cielo azul de los días innombrables ha transformado la memoria en lamentos sin oídos

y los ojos de la ventana que miran hacia adentro, son rayas pérdidas en historias quizás más épicas y menos tardías.

Aquí se rajan las paredes sin excusas de ninguna índole, el blanco es uno y mil en rincones sin redimir, todo ya para este tiempo es único y verdadero. La absolución ha mostrado su cara en las grietas hondas del asfalto gris, su carácter técnico la ha obligado a ser una ante la puerta ciega del hospital. Aquí ya es todo luz como el infinito que no tiene razón, el olor sin nombre hace juego al tiempo inconforme y a la sabana del día, el blanco es para todos, perfección obligada y perdida.


"it's empty only for one reason its waiting ...waiting for u"

 

"It's empty only for one reason it's waiting... waiting for you"

El Señor Zapata vestía de negro a sus 60 años de privatización, y todavía se preguntaba que seria de las muchachas que se paraban en la esquina del parque cuando faltaban en el reloj 15 para las siete de la noche. Era un viejo tranquilo, con la suerte de espaldas, a veces rasgaba el periódico por las esquinas y dejaba las colillas bien encendidas pero nada mas, todo igual, todo de rojo, todo mentira.

Ayer lo vi pasar en un carro largo vestido de negro, con la suerte al lado y una muchacha dormida. No lo vi mas, se fue de vacaciones a la Guajira.

Entonces, ando por ahí con los años al costado y un puñado de letras en la mano izquierda. “Lo ultimo que quisiera hacer seria hundirme en el mar” eso pienso. Las historias se me escurren como el sudor de la mañana, salen de la nada abriéndose paso en los diminutos huecos de mi piel y se hacen agua para luego ser aire. Miro por la ventana eterna del día y el vidrio sigue siendo el mismo, las historias también, me seco de la nariz una vida contenida en una partícula para poder pensar con calma y malicia lo que fue del mundo en el segundo que paso sin permiso y de lo que será de la ventana en el infinito vivo que atraviesa. Ese momento es para siempre como el recuerdo del polvo en la escalera y el reflejo del vidrio en mis ojos, pero nunca será tan perfecto como lo fue antes cuando todavía lo era sin saberlo.

Help me, help me, help me sail away,

Well, give me two good reasons why I oughta stay…

Cause I love to live so pleasantly,

Live this life of luxury,

Lazing on a sunny afternoon.

IN A SUMMERTIME

IN A SUMMERTIME

IN A SUMMERTIME

IN A SUMMERTIME

 

Sen Ti

Voz en verbas:

silencio.

Mar sen auga:

deserto.

Sol sen raios:

misterio.

Luz sen brillo:

coitelo.

Man sen man:

un berro.

Dor sen laios:

o tempo.

Eu sen ti:

inferno.

 

Sin Ti

Voz sin palabras:

silencio.

Mar sin agua:

desierto.

Sol sin rayos:

misterio.

Luz sin brillo:

cuchillo.

Mano sin mano:

un grito.

Dolor sin quejas:

el tiempo.

Yo sin ti:

infierno.

 

Antonio García Teijeiro

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