Salí a caminar contando las baldosas con mis pies, a veces se me hacia difícil el paso obligado de esos cuadrados perfectos. Afuera en la calle huele a grasa de fritar, a árbol viejo y a cielo lejano. Cuando la recuerdo, se me mueve la nariz como si quisiera alcanzar en el aire el recuerdo que ya no esta conmigo. De nuevo en el cemento, miro las caras de las personas que me pasan de largo, casi siempre tengo miedo de reparar por mucho tiempo sus expresiones desconocidas, algunos se dan cuenta y bajan los ojos en la maniobra de escapar, otros se molestan y aprietan el paso, unos cuantos entonces, me retan a mantener la mirada quieta mientras me pasan la espada, pero yo no soy capaz… Sus caras de diferentes tamaños me causan una enorme curiosidad, lastima que no tenga mas que una sonrisa a medias para disculpar la cobardía; Y sigo caminando con el viento en la espalda y un centenar de respiraciones contenidas en todo lo que veo pasar, me da nostalgia saber que esos recuerditos de esquinas redondas son tan rápidos como los pasos en las baldosas perfectas.

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